miércoles, 30 de julio de 2014

LA PUNTA DEL VIENTO


 
LA PUNTA DEL VIENTO
 
(La Cultura Popular del Litoral del Desierto - Domingo Gómez Parra)
 
 
                Los viejos pirquineros de la cordillera de la costa que conviven en un mismo espacio con los recolectores marinos (pescadores, mariscadores, buzos), en las escasas noches que comparten el trago y la comida, limando asperezas, sembrando la amistad, suelen entregar a los trabajadores del litoral, sus historias, sus temores, sus leyendas... Cuentan que... caminando por la rocosa costa taltalina, kilómetros para el sur (¿o kilómetros hacia el norte?) desde cualquier lugar, quedaba Punta del Viento.
 
                 Allí vivía una familia que se dedicaba a criar una pequeña tropilla de cabras que crecía o disminuía según fuesen los años: lluviosos o secos. El agua de la lluvia invernal corría por las pequeñas quebradas y caía saltando desde las altas paredes, para alfombrar los suelos con flores silvestres y algunas hierbas gigantes que servían durante meses, de alegres compañeras de los cactus candelabros y copados; a esos parajes la familia llevaba a pastear a sus cabras, para que les retribuyeran con leche, queso, carne o charqui. Sin embargo, en los años secos, la hambruna que mataba a los nobles animales, obligaba a la familia a buscar otros rumbos para sobrevivir.
 
                 Uno de esos años malos, hermosos pero malos, el anciano que hacía de cabeza de la familia desapareció por un tiempo, para regresar una tarde cualquiera con su fiel burro cargando las alforjas llenas de oro. Tras descansar junto a los suyos y coger algunos alimentos, emprendió el largo camino hacia Copiapó, donde vendería el oro. La nueva actividad resultaba tan rentable y mejoraba tanto la vida familiar que cargando dos mulas, cada cierto tiempo reemprendía el largo y fatigoso camino hacia Copiapó. Por allí, en la Punta del Viento, cerca del Cerro Blanco, el viejo y su familia construyeron su nueva vivienda. Los antiguos taltalinos dicen que esa parte se llamaba Barazarte.
 
                  Hasta La Serena, llegaron las noticias de la riqueza de antiguos pastores. Allí, donde el revoteo del viento devuelve los silbidos...Allí está el oro. Los forasteros serenenses llegaron a Barazarte en busca del socavón, que es la señal que ha puesto la naturaleza para llegar al filón de oro. Mal les fue a los serenenses, que tuvieron que regresar a su tierra con las manos vacías.
 
                  En Taltal hay quienes cuentan que han escuchado en su familia, cuando el calor de una sopa marinera ayuda a conversar y el tinto hace aflorar los recuerdos, que una señora hizo, hace tiempo, un pacto con el diablo. Un pacto de sangre y carne que le permitió conocer el secreto del filón de boca del diablo. Sin embargo, nunca más se supo de la Señora. Si alguien desea saber el secreto del filón de Punta del Viento, debe salir a recorrer las calles del puerto, una noche nublada, sin luna; cuando en medio del frío de la neblina sienta que un calorcito le recorre el cuerpo, hay que hacerse de ánimo para esperar a la negra figura que cortará la neblina, conversar con él, entregándole "sangre y carne" para que revele el secreto del filón, que se encuentra oculto en algún cerro, calle o casa de la Bahía de Nuestra Señora de los Desamparados.



 
 
 

LA MALDICIÓN EN EL ZAPATO


 
LA MALDICIÓN EN EL ZAPATO
 
(La Cultura Popular del Litoral del Desierto - Domingo Gómez Parra)
 
 
                Un mariscador recorría las orillas rocosas, sorteando estrechas entradas de mar que semejaban canales; penetrando pozas con abundantes piedras o de fondo arenoso, pero siempre buscando lapas, locos, pulpos, almejas. Reunidos con un chinguillo, posteriormente iban llenando canastos que el hombre cargaba sobre su espalda para convertirlos en el sustento de su familia.
 
                 Así ocurría, hasta que conoció a una mujer que llegada desde la cordillera con su rebaño, entusiasmó el corazón del mariscador hasta hacerle olvidar su familia.

               Recordando siempre a su familia, un día el mariscador analizando su vida, decidió regresar al lado de ellos. Su amante se había enamorado  profundamente de él y, no logrando retenerlo, decidió hacerle un mal en su zapato izquierdo, el que lanzó al mar. En ese mismo instante, el mariscador se trastornó y empezó a caminar solitario, recorriendo en las noches aquellos lugares de la costa donde abundan los mariscos.
 
                 Cuentan los hombres de la costa que, si alguna noche por pura casualidad, alquien se encuentra con el mariscador, es preferible que se aleje de lapas, locos y pulpos, y le ayude a buscar su zapato izquierdo, en la orilla, entre las olas. Así una vez que se le quite el mal y recupere la cordura, él le ayudará a llenar sus chinguillos y canastos. Si no desea hacerlo..., no, es preferible que le ayude.



 
 


EL PERRO DIABÓLICO



EL PERRO DIABÓLICO.

(La cultura Popular del Litoral del Desierto - Domingo Gómez Parra)
 
 
              Cuenta la leyenda que, mucho tiempo atrás, en el páramo próximo a la localidad de Paposo, existía una cueva. Esta era habitada por un perro negro, grande y de ojos brillantes. Cuando alguien, por desconocimiento o para demostrar su valor pasaba cerca de aquel lugar, aparecía el perro, furioso por la presencia del intruso, con la intención de atacarlo. Los vecinos de Paposo comentaban entre ellos que el perro estaba endemoniado. Cansados de las amenazas y los ataques del perro, se reunieron decidiendo llamar al cura residente en Taltal para que realizara un exorcismo liberando al lugar de tantos males.
 
                 Portando agua bendita y una hermosa cruz de plata llegó hasta Paposo el sacerdote. desde allí emprendió la caminata hasta la cueva donde vivía el perro. Al encontrarla, se internó en la oscuridad total que mostraba la cueva, hasta que, de repente, unos ojos brillantes alumbraron la entrada. Era el perro que, inmediatamente se abalanzó sobre el sacerdote, el que mostrándole la cruz, esparció el agua bendita sobre el cuerpo del animal.

                 Ante la inesperada resistencia, el perro comenzó a retroceder hacia la salida de la cueva, llegando más allá de ella, hasta desbarrancarse hacia la playa.

                 Cumplida su misión, el sacerdote regresó llegando hasta Paposo, para darse un descanso y relajarse. Así estuvo horas descansando hasta que llegó el momento de regresar a Taltal.

                  Según, todavía cuenta la gente, al pasar por el lugar que ocupaba la cueva, escuchó un horroroso alarido, tras el cual se apareció el diablo. Este, procedió a convertirse en bruja, prediciéndole al cura que él sería su próximo servidor.

                   Nuestra informante agrega que, de repente en las noches de invierno, se ve la figura de la bruja con su perro, buscando servidores para sus maldades.




 

viernes, 25 de julio de 2014

LOS TRES ALGARROBOS




LOS TRES ALGARROBOS
 
(La Cultura Popular del Litoral del Desierto - Domingo Gómez Parra)
 
 
                  La presencia precolombina de los antiguos changos en el litoral taltalino se aprecia en numerosos, variados e interesantes testimonios, tales como los conchales en las proximidades de  playas y roqueríos, enterramientos con completos ajuares funerarios, petroglifos, hermosas pinturas rupestres y restos de rutas de comunicación con el mundo andino.
 
                   La presencia europea en la época colonial se manifiesta documentalmente en la entrega de extensas tierras a unas pocas destacadas personalidades y en el establecimiento de una encomienda destinada a facilitar la conversión religiosa de los trashumantes de nuestras costas. Desde esta época y probablemente también desde antes, aunque deben continuar esperando ser rescatadas, provienen numerosas historias y leyendas. Son muchos los viajeros, expedicionarios, científicos, aventureros y también corsarios, piratas y bandidos que recorrieron estas pampas, costas y aguas oceánicas.

                    En una de las leyendas que narran los habitantes de pequeñas caletas y del puerto, se señala que, con relativa frecuencia, se aproximaban a las costas barcos piratas y también aquellos cuyas tripulaciones, no soportando los prolongados viajes de navegación se rebelaban tomando ellos el mando. Piratas y sublevados llegaban hasta las bahías para reponerse de las heridas, protegerse de las autoridades y, principalmente, buscando la preciada agua de algunas vertientes, frágiles cascadas producto de las lluvias o la ligeramente salinas extraídas desde los pozos.

                      Quienes conocen la historia, la protegen celosamente como una herencia familiar. Los abuelos contaron a los padres y éstos a los hijos, hasta llegar a hoy, según dicen...

                      Hace muchísimos años, llegó hasta estas costas uno de esos barcos, con una escasa tripulación española. La soledad y la ambición descontrolaron sus actitudes y, enloquecidos por las riquezas que transportaban, decidieron enterrarlas en una quebrada o en los cerros cerca de la costa. Tres algarrobos que colocaron por allí, formando un triángulo, serían la fórmula para ubicar el tesoro. En uno de los hoyos que hicieron para transplantar los algarrobos, depositaron el gran y valioso tesoro.

                      Cuando regresaban a embarcarse por entre las rocas de la quebrada, comenzaron a profundizarse las ambiciones y a aflorar antiguas y nuevas disputas que, una vez más, terminaron en una generalizada "batalla campal".

                       Algunos, muertos; otros heridos y desangrándose, se arrastraban hacia la costa. Las heridas, los odios y la ambición los acompañaban constantemente, reanudando los mortales enfrentamientos personales. Así, sólo un par de ellos pudo llegar hasta la playa, donde, moribundos, les encontró un pequeño grupo de changos. A éstos relataron la historia.

                        Preocupados de cosas trascendentes como sobrevivir, alimentarse, protegerse unos con otros, mantener unidos al pequeño clan, los changos mostraron un total desinterés por el oculto tesoro. Sin embargo, en los breves descansos que dejaban las fatigosas y prolongadas jornadas navegando en balsas de cuero, tras el cardumen generoso, o en las noches cobijados bajo los toldos de pieles marinas, abrigando sus cuerpos cobrizos con los salinos cuerpos de sus mujeres recolectoras, recordaban lo que aquellos moribundos balbucearon.

                         Se cuenta muy calladamente, en algunas familias por cuyas venas corre sangre de los nómades del litoral desértico que, necesitados de recursos para sobrevivir, algunos vecinos han recorrido la quebrada que protege aquel tesoro español.

                         Dicen que el oculto tronco de dos de los algarrobos ya han sido descubierto, por eso que en los cerros que rodean el Muelle de Piedra y en casi todos los rincones de Tierra del Moro, encontraremos hoyos, tierra suelta, piedras dispersas. Por allí, en algún lugar, el escondido tesoro de los españoles, protegido quizás por los violentos espíritus de sus guardianes, espera y espera que, algún día, alguien que lo merezca, lo descubra.

                         Eso dicen...  algún día...





 

LA NIÑA DESOBEDIENTE



   LA NIÑA DESOBEDIENTE
 
(La cultura Popular del Litoral del Desierto - Domingo Gómez Parra)
 
 
                Esta historia es de una niña desobediente.
 
                 Cuenta la gente del puerto que una señora tenía varios hijos, juguetones, traviesos, trabajadores, estudiosos; sin embargo, una de sus hijas era muy llevada por sus ideas, razón por la cual no pocas veces desobedecía las recomendaciones y órdenes de su madre.
 
                  Un día le dijo a la señora que deseaba ir a la playa El Hueso junto con unos amigos. La mamá le expresó que la mar estaba muy mala, que había mucho viento y un fuerte oleaje. La niña la escuchó, amurrada, y sin intenciones de hacerle caso. Por eso, cuando la señora se descuidó, salió corriendo de su casa, con una guitarra entre sus brazos, para reunirse con sus amigos.
 
                  Todos reían y cantaban tendidos en las arenas, abrigándose con sus ropas debido al frio y al viento reinante. La niña que tocaba muy bonito la guitarra, animaba la amistosa reunión cuando, de repente, así como se dejan caer los tiburones o cuando no nos damos cuenta de que las estrellas comienzan a reemplazar al sol, así la mar parió una ola inmensa que tomó desprevenidos a los jóvenes, arrastrándolos mar adentro. Todos lucharon con las fuerzas que dan el temor y la desesperación de perder la vida. Casi todos lograron su objetivo de llegar a la playa o aferrarse desesperadamente a las rocas, salvo la niña desobediente.
 
                  Gritaban angustiados sus amigos, corriendo por la costa, intentando verla luchar por su vida, para ayudarla, gritando y saltando prestos a lanzarse a la mar ante el menor asomo de su cuerpo, un grito o un gesto de ella. Sin embargo sólo el silencio y el bravo y rítmico golpear de las olas acompañaban el atardecer.
 
                   La madre, como presintiendo una desgracia, había salido en busca de su hija desobediente. Cuando encontró a sus amigos, éstos le contaron la desgracia que había ocurrido.
 
                     Llegaron pobladores "ranas" buenos para el agua, policías, todos con el deseo de ayudar. Pero la tragedia ya era irreparable...La mar se había llevado al mundo donde reina ella, el cuerpo de la joven niña. Aunque algunos grupos regresaron durante varios días recorriendo el litoral, escudriñando las aguas, adentrándose en ella para recorrer su fondo, se incorporaron botes y lanchas, pero no fue posible obtener el éxito deseado.
 
                      La mar nunca más devolvió el cuerpo de la niña.
 
                      Cuentan que en las noches con aguas tranquilas, aparece la niña desde el mar, gritando quejumbrosa que no desobedecerá más a su madre, que será una niña obediente.


 

EL PASO DEL TENIENTE Y OTRAS



    EL PASO DEL TENIENTE.
 
 
            Según el informante, don Alfonso González, residente taltalino, este hecho ocurrió camino a La Puntilla, que en ese tiempo era sólo un sendero.
 
              El protagonista de esta historia era un joven Teniente de Carabineros que en su persecución a un preso, por aquel angostísimo camino, su caballo perdió el equilibrio, desbarrancándose hacia las puntiagudas rocas del fondo, en lo que se conoce como el "Ojo del Buey", muriendo instantáneamente.
 
              Se dice que en las noches de luna llena sale el teniente a cabalgar en su caballo por aquellos caminos o bien aparece su figura reflejada en el mar calmado.



 
 
 
LA LLORONA
 
 
              Sobre esta leyenda existen varias versiones, pero se publicará ésta.
 
 
               Se cuenta, que hace muchos años una joven fue abandonada por su novio al saber que ella se encontraba embarazada. Esta muchacha de escasos medios económicos, tuvo que trabajar para poder vivir ella y su recién nacido. Se empleó en una casa cuyos patrones no tenían hijos.
 
               En cierta oportunidad, la joven madre enfermó, por lo que debió ser hospitalizada, quedándose sus patrones al cuidado de su bebé. Estos aprovechando la oportunidad de tener un hijo, huyeron llevándose a la guagua.
 
                 La joven supo esta noticia estando en el hospital, se hicieron las averiguaciones correspondientes y nada positivo se logró. Como consecuencia, la mujer desesperó a tal punto de perder la razón, enloqueció y se fugó del recinto hospitalario para ir en busca de su pequeño, pero al tiempo fue encontrada muerta. A raíz de este hecho se dice que aún su espíritu vaga por las calles, buscando a su hijito, llorando en una forma tan lastimosa que causa pena y miedo a la vez. Así lo afirman personas que han escuchado sus lamentos.




 
 
 
 
LA PROSTITUTA Y EL AMANTE
 
 
                    Esta historia tiene como protagonistas principales a una pareja de jóvenes amantes formada por una prostituta y un joven minero.
 
                     Ella era hija de un hombre adinerado de la capital, quién al saber que ésta se encontraba en Taltal y trabajando en aquellos locales la hizo buscar  y la obligó a regresar a su casa. El joven minero al enterarse de esta dolorosa noticia que los separaría para siempre, optó por elegir la muerte.
 
                       Fue así que decidieron terminar con sus vidas...La última noche, estando juntos, el muchacho encendió un cartucho de dinamita que los unió para siempre en la eternidad.
 
                       Se cuenta que sus espíritus rondan por los locales nocturnos ayudando a los que allí trabajan.



 
 
 
 
 

LA MUJER QUE NO QUERÍA MORIR


LA MUJER QUE NO QUERÍA MORIR.
 
 
              Durante el periodo de la aristocracia francesa, se habló en Versalles de una famélica mujer, que escandalizó a la sociedad de la época por su demencial trato a sus esclavos, amputando miembros de sus cuerpos y sirviéndolos en sus exóticos banquetes; al conocer los hechos de esta inhumana anfitriona, fue condenada a la guillotina, pero esta mujer por pertenecer a la clase aristocrática, se liberó de tal sentencia.
 
               Fue condenada al exilio, llegando a Taltal y trajo consigo toda la ostentación de su señorial mansión. Fue éste, motivo de asombro y adoración de parte de los idígenas nómades, que poblaban lo que actualmente conocemos como la Segunda Región.
 
                Esta dama hacía traer cada cierto tiempo una hechicera, a la que consultaba a cerca de la permanencia de su posición ante la dominación indígena.
 
                 En una de estas ocasiones, fue alarmente lo dicho por la hechicera, quedando estupefacta la soberbia mujer, quien había sido informada por la bruja, de una visión futurista, respecto del desprendimiento de la loza del terreno que ocupaba su mansión, cayendo ésta hasta la profundidad del mar. Hizo construir un enorme sarcófago, lo que ocultó por mucho tiempo para evitar la dispersión de los indios que tenía sometidos.
 
                   Introduciendo en el sarcófago la totalidad de sus pertenencias y un grupo escogido de esclavos hizo sumergir la extraña nave, tomando para sí los poderes de inmortalidad de la hechicera, mediante el derramamiento de la sangre de ésta sobre su cuerpo.
 
                   Lo que actualmente se atribuye a la furia de un volcán, en las proximidades del puerto, es en realidad el destello de ira, que emanan de la impotencia en su anfibia vida a la que fue sometida por la sagaz hechicera.


 
 
 
 

jueves, 24 de julio de 2014

LA SILUETA DE LA PUNTILLA




LA SILUETA DE LA PUNTILLA.
 
 
 
            La silueta que proyecta La Puntilla, es la figura de una mujer que tiene facciones de una india; cabello largo y nariz quebrada. Yace estirada a lo largo de este cerro. Su cabeza toca al sur con el Pacífico, bañando su cabello extendido a lo largo de una de sus laderas y sus pies se confunden entre las demás laderas.
 
             Según la leyenda, los changos que habitaban esta zona costera, tenían como todo clan, un jefe; éste tenía una esposa y una hija, la que se había enamorado de un indio plebeyo, no tenía rango.
 
             El padre disgustado por lo acontecido juró matar a ambos si los veía juntos. Fue tanto el susto de la pareja y la angustia de la madre de la india, que los enamorados quisieron huir, pero el padre desató su furia cumpliendo su amenaza; ella cayó tendida donde aún se puede apreciar su figura en los escarpes rocosos que dan origen a La Puntilla.



 
 

martes, 22 de julio de 2014

LA NIÑA DEL BAILE


   
LA NIÑA DEL BAILE

Del Libro  “Historias y Leyendas de Taltal” (Profesora Edith A. Pérez Collao)

 
            Cada persona está destinada a encontrar, más allá del tiempo, el espacio y las limitaciones físicas, el amor. Aquel sentimiento que llena el alma y hace que lo real y lo mágico se confundan en nuestras vidas.

             Hace mucho tiempo, en los bailes populares realizados en los Baños Municipales de Taltal, una hermosa pareja había encontrado sus miradas y con el ritmo de la música, que se hacía cómplice de ese romance, entrecruzaron sus brazos para sentir el aroma del amor.

             El era un forastero recién llegado a la ciudad; y ella una joven mujer, llamativa por su mirada y su larga cabellera, que parecía atrapar sus delgados hombros en una caricia.

            Al terminar la fiesta, él se despoja  de su chaqueta y la ofrece a la mujer, para protegerla del frío, con la promesa de recuperarla al día siguiente, como una excusa que justifica el encantamiento que produce el amor. Ansioso al otro día, recorrió cada uno de los pasos que le acercaban al hogar de su amada y con el corazón golpeando su pecho, al ritmo que él golpeaba la puerta, aparece una señora de gruesa estampa, que al escuchar la descripción que el joven hacía, sólo dijo: es mi hija, tratando de ocultar detrás de un sollozo, las lágrimas.

             Luego, le explicó que ella había muerto hacía mucho tiempo, y al ver el rostro del joven desdibujado por la duda y la incredulidad, le invitó a visitar la tumba de su hija. Cuando llegaron, el forastero cayó de rodillas, y la madre desnuda su emoción, pues en la cruz, en aquel símbolo de paz, colgaba su chaqueta, aún conservando la calidez de las caricias nocturnas.

             Hoy, en la madrugada, es posible escuchar junto al ruido del mar, la música que encanta y alienta a los enamorados a vivir su propia experiencia entre lo mágico y lo real.




 

MARINA


 
MARINA

Del Libro  Historias y Leyendas de Taltal  (Profesora Edith A. Pérez Collao.)

 
            Mariposa danzarina de vuelo travieso, jugaste con el destino a la ronda del tiempo.

            Mariposa  danzarina de vuelo encantado, déjame escuchar tu risa de niña entre las rondas del tiempo, en la plaza de mi pueblo.

             Marina, nombre que suena a brisa, a sal, a olas entusiastas de cantos y bailes.

             Ella fue una niña, como tantas otras niñas, que jugaba en la plaza de Taltal mientra sus padres paseaban respirando la calma y el aire del puerto.

             Allá en 1919, Marina subió al cielo usando de escala una palmera, sin pensar que su espíritu seguiría  subiendo hasta encontrarse con Dios. Su cuerpo cayó al suelo entre flores y perfumes, entre vuelos  y encajes, provocando la tristeza y el llanto de quienes la querían.

             Sus amigas, para recordar su nombre y su imagen, dejaron una placa que grabó en el tiempo esta circunstancia vital.

             En esta época de ruidos y bocinas, cuando cae la noche y el silencio se apodera de Taltal, resurge entre los árboles la blanca silueta de Marina, cantando, saltando y riendo, invitando la evocación.





 

EL PALACIO DE CRISTAL


EL PALACIO DE CRISTAL

Del libro  “Historias y Leyendas de Taltal”  ( Profesora Edith A. Pérez Collao.)

 
            La noche de San Juan siempre encierra misterios, superticiones y temores, pues se piensa que el diablo envuelve los espacios para hacer que la imaginación de las personas se eleven hasta su más alta sintonía y así vivir experiencias que quedan en la incógnita del cuento popular.

             Allá, en esos lejanos tiempos de la historia de los colonos españoles hubo un grupo que huyendo de las expediciones, llegaron a las costas de Taltal, ubicándose precisamente en el sector de La Puntilla, en donde comenzaron a compartir y convivir con las mujeres changas que habitaban el sector.

             Una noche, que no era como todas las noches, el diablo se apersonó por el chocerío, encantando son su amable presencia y ofreciendo todo aquello que los habitantes del sector no tenían. Sólo debían entregar su alma y sus sueños serían realidad.

             Los españoles y sus mujeres no dudaron y pidieron un hermoso palacio de cristal.

             Así entonces, cuando los mortales nos preparamos a recibir la noche de San Juan, cuando la oscuridad encierra nuestros temores, aquellos que se atreven a caminar por La Puntilla, verán aparecer ante su asombro un hermoso palacio de cristal y en sus puertas y ventanas los habitantes de antaño, invitando a incorporarse a su encierro en un encuentro permanente con la ambición.


 

 

MÁS... DE PAPOSO



LA MICHAY DE PAPOSO

Autora: Fabiola Astudillo M. Cuarto Año – Escuela “Paranal” de Paposo.

 
            Me contó la abuelita Dora, que en Paposo, hace mucho tiempo, vivió una linda joven llamada Clara. Un gran señor pretendía con ella casarse, pero Clara no le correspondía porque su amor se lo había entregado a un joven pescador del lugar.

             Su madre, como no veía con buenos ojos dicho amor, la envío al cerro a pastorear las ovejas y los guanacos. En el cerro ella estaba tan sola y triste que solía en las tardes caminar admirando las flores y el paisaje.

             Un día llegó hasta la majada su madre con la noticia que el joven pescador se había ahogado en un día de marea alta. La joven, triste y desconsolada, corrió hasta el cerro más alto y comenzó a llorar. Al día siguiente su madre fue a buscarla y sólo encontró una hermosa flor de color amarillo, actualmente es la hermosa flor llamada “Michay de Paposo”, que es única en el mundo y florece una vez al año.



 

 

 
 EL MINERO BRUJO

Autor: Edgardo Bignani D. Octavo Año - Escuela “Paranal” de Paposo.

 
            Miro a mi abuelo y recuerdo lo que él una vez me contó. Resulta que él era un gran minero, conocido como el minero brujo. Cuando era más joven se destacaba por ser un  minero muy trabajador, fuerte; no sentía ni frío, ni calor, ni hambre cuando se adentraba al pique de la mina “Sierra”, allá en los cerros aledaños al poblado de Paposo. Por su esmero y constancia llegó a ser “maestro de pique”, muy exigente con los demás pirquineros. Era tanto lo que trabajaba, extrayendo una enorme cantidad de mineral, que sus compañeros decían que él era un brujo, que con sus brujerías lograba sacar tanto mineral, ya que sus compañeros muchas veces no lograban ganar para el sustento familiar, mientras que el abuelo ganaba mucho dinero. Por esta razón, el dueño de la mina, don José Moreira, debía darle vacaciones o descanso, para que así los demás pudieran ganar un poco de dinero; pero muchas veces no aceptaba lo que se le pedía, quedándose a trabajar en la mina.

             El 11 de agosto de 1983, cerca de la una de la madrugada, cuando el abuelo se adentraba a su mina llevando la pólvora, guías, etc., en su cuerpo, es que una de ellas fue detonada al ser golpeada accidentalmente en la escalera que el abuelo bajaba. Fue tal la explosión, que el pobre abuelo fue lanzado varios metros hacia arriba para caer después al pique. De ahí su traslado a un centro hospitalario, cerca de catorce meses. Se temía por su vida, se creía que no sobreviviría al gran accidente. Fue dado de alta y sentenciado; ”no volvería más a su mina”. En el cuerpo del abuelo se ven las grandes cicatrices, su cuerpo lleno de marcas del “tiro”, como muestra de hombre de mina.

             Hoy el abuelo, ya sin poder caminar, sólo añora su mina; solo, sin más compañía que sus relatos de minas al atardecer. Esta historia yo les cuento en homenaje a mi abuelo, don Arturo Albino Díaz Díaz, que ya tiene 85 años.





 

 

 

Y... OTRAS DE PAPOSO


EL PULPO, EL LOCO Y LA LAPA

Ronald Echeverría P.  Sexto Año  - Escuela “Paranal” de Paposo.

 
          Había Una vez una lapa llamada Lapina y era amiga de un loco llamado Loquino. Un día fueron a jugar al fondo del mar y juntos se escondieron debajo de una piedra. Ellos querían asustar a la jaiba, llamada Tina porque ella era muy traviesa y siempre hacía bromas con sus tenazas.

 Estaban en eso, cuando apareció el Congrilán, un congrio rojo y malo que empezó a perseguirlos por el fondo del mar. Ya estaban cansados de tanto arrancar que decidieron no esconderse más y dejarse morir, cuando apareció la jaiba Tina y con sus tenazas capturó al Congrilán. Felices estaban Loquino y la Lapina de que su amiga traviesa los había salvado.



 

 
                                                           EL CHUCHAMPE

René Morales S. Quinto Año – Escuela “Paranal” de Paposo



Saben ustedes ¿qué es Chuchampe? Pues yo les voy a contar la historia de ese cactus pequeño, muy espinudo y saltarín, que también se le conoce como ovejita echada, por su color blanco.

 Según cuenta la historia, hace muchos años, en los cerros de un lugar remoto vivía una pastora con sus oveja. Sus ovejas eran entre café y negras. Un día nació una ovejita blanca muy juguetona y saltarina, ella se hizo muy regalona de la pastora, las otras estaban negras de envidia. Un día, cuando la pastora no estaba, decidieron invitar a la ovejita blanca a jugar y saltar por los arbustos cuando, de tanto saltar, cayó sin darse cuenta sobre un cactus verde, muriendo así y tiñendo de esta forma el Chuchampe con su color blanco.



 

 
 
LA MINA DE ORO

 Isabel Gutiérrez M.  Octavo Año  -  Escuela “Paranal" de Paposo.

 
            Contaba el abuelo que hace muchos años atrás, mientras él caminaba por los cerros cercanos a Paposo y cansado de su largo caminar decide descansar. El cansancio y el sueño lo vencen, quedándose dormido hasta el día siguiente. Decide continuar su peregrinar solitario, pero al observar el lugar se dio cuenta que habían unas piedrecillas amarillas y muy brillantes. Las recogió, ¿qué será?, se preguntó; en su mente albergaba la idea: es oro. ¡Oro! , gritó y corrió hasta el poblado con sus piedrecillas a comunicar la novedad. Pensaba: ¡seré rico!, ¡tengo una mina de oro!
             A sus piedrecillas las hizo observar por expertos, en realidad estaba ante una mina de oro. Contento, comunica la gran noticia a su mujer, los planes de un buen futuro no se hicieron esperar. ¡Compraremos de todo!, gritaron sus hijos.  ¡Estudiarán en la ciudad!, replicó la mujer. ¡Conoceremos el mundo!, dijo el abuelo.
             Personas llegaron, ofertaron lo mejor. Un extraño que dijo ser un gran señor, le dice que esa mina no era de gran valor; le ofreció un precio relativamente conveniente, a lo que él aceptó. Vendió su mina, el dinero se le acabó rápidamente, ya que no era mucho.
             Al pasar el tiempo se da cuenta que lo habían engañado. Sus viajes, sus sueños se esfumaron, el abuelo muy triste se quedó, sin su mina, sin su oro. Hoy, con su mirar lánguido, yo lo observo y me digo: - ¡pobre abuelo! Tu mina ya no está contigo, duerme abuelo, ya es tarde, duerme, es bueno.

 
 

 

MI VIEJO BICHICUMA

Diego Guajardo R.  Quinto Año – Escuela “Paranal” de Paposo.

 
            Cuando yo llegué a vivir a Paposo, que en  lengua nativa significa “lugar de luna”, los pescadores más antiguos me contaron la historia del Bichicuma. Él era un viejito de barba blanca, manos callosas y algo encorvado, que cuidaba los botes de los pescadores, especialmente en las noches de luna llena porque aparecía la sirena y encantaba los botes para que al otro día, cuando los pescadores salieran a pescar, no encontraran nada.

             El Bichicuma se paseaba por la playa, con su tacho de té y silvando, de un lugar a otro. Cuando lograba ver que la sirena emergía de las profundidades del mar, él gritaba: - ¡Hermosa sirena, sal de ahí con tu gran pena!, esto lo decía porque la sirena encantaba a los botes, para que ellos no llevaran al hombre a sacar las riquezas del mar, que ella tanto amaba.



 

 
 
  
 LA BALLENA Y SU BALLENATO
Autora: Yamilet Morales A.  Sexto Año  - Escuela  “Paranal” de Paposo.
             Había una vez una ballena que estaba con su ballenato. Ellos estaban muy felices. Al día siguiente la marea estaba muy mala y la ballena se había enfermado; la marea la había arrastrado a la orilla del mar y ella no sabía donde estaba su ballenato y lo buscaba por todos lados. Pero ella ya no aguantó más y así, enferma como estaba, buscó y buscó a su ballenato. Hasta que un día, ya desesperada de tanto buscar y no encontrar nada, decidió dejarse arrastrar por la marea hasta la orilla y dejarse morir.
             Estaba en eso, cuando escuchó el ruido de una manada de ballenas y las empezó a observar con mucha tristeza, cuando de pronto vio que había un ballenato que las seguía desesperadamente. - ¡Ese es mi hijo!! - , se dijo la ballena, tengo que salir de acá para ir donde él. Es así como la madre ballena y su pequeño ballenato volvieron a encontrarse.